lunes, 26 de mayo de 2008

El minimalismo


El minimalismo es una tendencia de la arquitectura caracterizada por la extrema simplicidad de sus formas que surgió en Nueva York a finales de los años sesenta.
Los orígenes de esta corriente están en Europa y se encuentran en el manifiesto titulado “Menos es más” del arquitecto alemán Ludwig Mies Van Der Rohe, uno de los más importantes de este siglo.
Los preceptos básicos del minimalismo son:
utilizar colores puros,
asignarle importancia al todo sobre las partes,
utilizar formas simples y geométricas realizadas con precisión mecánica,
trabajar con materiales industriales de la manera más neutral posible y
diseñar sobre superficies inmaculadas.
El resultado que define este estilo en un concepto es la palabra “limpieza”.
El minimalismo le da gran importancia al espacio y a los materiales ecológicos.
Centra su atención en las formas puras y simples.
En un planteamiento minimalista destaca el color blanco y todas los matices que nos da su espectro.
El sentido de la unidad
Para el minimalismo todos los elementos deben combinar y formar una unidad. Esto se resume en el precepto minimalista de que “todo es parte de todo".
Adoptar la filosofía de “menos es más” supone decidir qué necesitamos tener alrededor y qué no. Tener menos posesiones implica ser más selectivo. Las cosas con las que elegimos vivir deben valorarse por sus cualidades estéticas y prácticas, y las apreciaremos más si las hemos seleccionado con tiempo y cuidado.
Los espacios simples y despejados satisfacen la necesidad de calma, y el placer de contemplar algo bello ayuda a centrar la mente y recuperar el ánimo.

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