Estamos acostumbrados a poner el acento en la lógica de lo racional y dejamos de lado nuestra parte intuitiva. Nos perdemos la oportunidad de descubrir y activar una forma de inteligencia que todos poseemos, en mayor o menor grado.
La intuición sirve para descubrir cosas y personas de nuestro alrededor. La lógica es útil para comprobar que lo sospechado era cierto. Y las mujeres somos especialmente hábiles para mantener activos los canales por donde discurre la intuición.
El tópico de la “intuición femenina” tiene una base fisiológica, relacionada con la mayor actividad y desarrollo del hemisferio derecho del cerebro. Hacemos las mismas cosas que los hombres, sólo que de manera distinta.
La sabiduría intuitiva es una capacidad humana normal y natural y, lo que es más importante, cultivable. Es decir, que podemos activar este talento y aplicarlo en nuestra vida cotidiana de una forma amplia. Algo sumamente importante, si tenemos en cuenta que el momento que nos ha tocado vivir está marcado por la rapidez con que se producen los cambios y por lo imprevisible de los acontecimientos. Lo que hoy es de una manera, mañana puede ser completamente distinto. Y la intuición nos puede ayudar a detectar esas tendencias y a saber adaptarnos a ellas de forma flexible y armónica.
Como vivir es un proceso bastante complejo, de aprendizaje constante, quizá sea éste el momento adecuado para que decidas prestarle más atención a tus muchas capacidades intuitivas. Simplemente con que reconozcas que están en ti y que te pueden ayudar, ya habrás dado el primer paso hacia un desarrollo importante de ciertas aspectos de tu vida que tenías olvidados o que no considerabas como debieras.
- Diversifica tu atención. La atención es selectiva. Nos fijamos en aquello que está en consonancia con nuestros intereses del momento. Abre tu abanico de posibilidades. Pon atención a todo lo que te rodea. La información que necesitas puede llegarte del lugar más insospechado.
- La imaginación sirve para crear. Por eso lo mejor es usarla.
- La necesidad de controlarlo todo bloquea el desarrollo de la intuición. Saber fluir es la clave.
- Acepta la ambigüedad, la paradoja y la incertidumbre. Es el caldo de cultivo favorito de la intuición.
En psicología y las ciencias cognitivas, se le llama intuición al conocimiento que no sigue un camino racional para su construcción y formulación, y por lo tanto no puede explicarse o, incluso, verbalizarse. El individuo puede relacionar ese conocimiento o información con experiencias previas, pero por lo general es incapaz de explicar por qué llega a una determinada conclusión. Las intuiciones suelen presentarse más frecuentemente como reacciones emotivas repentinas a determinados sucesos o sensaciones que como pensamientos abstractos elaborados.