Vuelvo al trabajo y recuerdo que fuí formada con unos métodos clásicos de pensamientos y he tardado veinte años y muchas de horas de psicoterapia para poder conocer los edificios ornamentados de las teorías psicodinámicas y otras teorías psicológicas y presentar la simple verdad que he experimentado como persona: el terapeuta debe devolver a sus pacientes el permiso de sentir.
Abrir una luz de esperanza.
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