
Las últimas entradas se acompañan de imágenes de mandalas que he pintado.
Estas navidades retomé esta actividad que me gusta. Ni yo misma me creo, a veces, el número de mandalas que he llegado a pintar en esos días de vacaciones.
Pol, que me prestó su impresora, me había hecho la observación de que ibamos a acabar la tinta de la impresora con tanto imprimir. Pero ha sido en otro momento, ahora al disfrutar con el blog, que he comprendido que cuando no valoramos lo que hacemos, tampoco somos conscientes de lo que producimos. Y cuando ya lo valoramos, hemos de ser muy conscientes de no ahogar a los demás con la producción propia. Por eso, hoy cuelgo otro mandala más para despedirme de ellos por unos días.
Les está esperando otro destino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario