Parece que cumplí mi palabra de ponerme a pintar. Los pinceles no han descansado de mis manos...
es un hablar porque la verdad es que entre pincelada y pincelada ha habido tiempo para muchas otras cosas más que son el resultado de todo ese autoconocimiento que reflejé en este blog.
Hoy he retomado el pasado para agradecerle que haya sembrado la semilla de mi vida y para tomar el empuje de seguir caminando por este espacio maravilloso.
Con pinceles y sin ellos, todos podemos pintar sueños que se hagan realidad.
Ésta es mi última obra. Abandonarse al viaje en el interior de la barca, dejándose mecer por el abrazo del mar...o del cielo.
domingo, 19 de febrero de 2012
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