¿Día del trabajador? Yo debería celebrarlo cada día. Y con alegría, de verdad. Trabajar en lo que a uno le gusta es una fiesta.
Y me he puesto a mirar flores, del natural, de los libros, on line, tomadas por mí. Y he descubierto ésta.

El día que Marta presentaba su último libre, le llevé flores. Bueno, eso no es del todo verdad: le llevé la planta del incienso que tiene bonitos colores verdes y blancos. Y la adorné caseramente con un papel rosa que tenía en casa.
Cuando se lo dí, me lo agradeció, ella siempre me sonríe.
También le habían llevado bonitas rosas rosas. Y las situó en la mesa, junto a ellos.
Ahora que remiro la fotografía, aprecio que sí llevé una flor. En conjunto, rosa y verde, a la inversa que la rosa rosa y verde, parecen dos buquets de flores. Y son únicas y son iguales y son diferentes. Son.
Cerca de Marta, siempre pasan cosas buenas. Porque además, si son malas, se arreglan.
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