Una bonita experiencia en mi último día de trabajo en la consulta. Mi última paciente del viernes se vino con la familia y conocí a su hija de 3 meses con ése bonito nombre.
Ha permanecido con una sonrisa constante; ninguna extrañeza ante la desconocida psicóloga; una amplia sonrisa de verdad (los libros de desarrollo evolutivo deben cambiar las fechas de edad de las respuestas emotivas) me ha animado a seguir en mi trabajo de ayuda terapéutica.
Recuerdo que su primera hija tiene un nombre corto y catalán. En su segunda, ella la mamá, se ha aceptado y ha elegido el nombre de su hija integrando su pasado y su futuro. Hoy era ella.
viernes, 7 de agosto de 2009
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