La esperanza no es la espera. Es el deseo que me lleva a provocar la aparición o la construcción del objeto de mi esperanza. Y sólo se puede esperar con esperanza aquello que de alguna manera depende de mí tambien. Esperar - con esperanza- es "desear provocando" , desear algo tan apasionadamente que se entrega uno a la realización de eso que espera.
Fausto Antonio Ramirez
viernes, 20 de febrero de 2009
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