
Están conmigo, me acompañan. Como la calma.
Integrar la espiritualidad en la vida, en los aspectos en los que lo sagrado se manifiesta en el día a día de sus habitantes.
La espiritualidad a pie de calle, más allá de las formas y los rituales, en la mirada de la gente corriente: miradas que hablan de un mundo interior, tal vez de una paz interior conquistada, que expresan en silencio las alegrías y tristezas vividas.
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