Ejercicio de teatro: una escena y tenemos que escribir al protagonista.
Consigna: no penseis, dejaros llevar por las palabras que os vayan apareciendo.
No penseis si sabeis o no escribir, no os juzgueis, estamos jugando.
Glups... me sonrío me parecía estar en otro lugar y me resonaban estas palabras.
Lo hice, y lo aprendido en otros campos, dió su fruto.
En 15 minutos escribí lo que sigue.
Querida....
Tomé ejemplo de vuestra entereza y magia el día que os ví sonreir ante la adversidad. Sé que hoy no corren buenos aires para vos pero también como aquel día sonreís. Que no es reir o reirse de la vida. Aceptarla, a ella, vivir, con ella, ser ella, vida, nos devuelve la esperanza.
Un día hicisteis un gran vuelo; sin zapatos de tacón pero alzada en lo más alto del corazón disteis un salto al vacio y él no estuvo para verlo. Ahora planeais con alas extendidas.
Quiero abrazaros en un intento de mitigar el dolor, porque sólo dulce, dulcemente se cicatrizan las heridas.
Un abrazo,
Rosa María
y ahora que lo he releído para ponerlo en el blog, se me ocurre que ya sé a quién en la vida real le podría dirigir esta carta.
miércoles, 10 de junio de 2009
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