sábado, 4 de julio de 2009

Lecturas para fin de semana


Cuando crecí me fuí apaprtando de los árboles, de los ríos, de la tierra. Me fui del pueblo, a ciudades de asfalto. Dejé la tierra y el lugar de la infancia como se deja una cáscara hueca que ya no sirve, y poco a poco me fui desconectando por dentro y por fuera, de todo lo que me había alimentado y nutrido desde que nací. Era demasiado simple, demasiado sencillo, y en algún sitio, mi mente me decía que la vida tenía que ser algo más importante y complicado. Pero ellos, los árboles, los ríos, los pájaros, la naturaleza, la vida, nunca se separaron de mí. Al crecer, deje de escucharlos, olvidé el lenguaje secreto.
Ahora veo que hacerse adulto, envejecer, vivir, es simplemente un pacto con el niño que eramos, un camino para volver a recuperar la sabiduria, la inocencia, la fuerza y la belleza que todos los seres traen cuando nacen a esta Tierra.

María Soledad Gallego Bernad
MI CUERPO DE TIERRA


Les fulles d'aquest arbre, que de l'Orient
han vengut al meu jardí i l'embelleixen ara
tenen un sentit enigmàtic, que al savi
donen matèria per a la reflexió.
Deu ser aquest arbre estrany un ser viu
que algun dia s'escindí en dues meitats?
O eren dos, que es comprenien tant
i es decidiren fondre en un ésser sol?
La clau d'aquest enigma tan inquietant
crec que l'he trobada en el meu interior :
no endevines tu mateix, pel meu poema
que som únic i doble, al mateix temps, com aquest arbre?
(1815)
Johann Wolfgang von Goethe

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