Han pasado 19 días desde que me colgué en la pared de la librería; divertida forma de decir que colgué partes de mí en esos cuadros. Que lo supiera no es lo mismo que que fuera consciente.
Hoy, he vuelto a ir acompañada de familiares que han estado contigo toda su vida y no sabían que te gustara pintar. El espacio estaba tranquilo y había luz natural en la sala. A cada uno le ha gustado uno distinto, lógico hasta aquí nada sobrenatural; pero... comprensión... cada uno decía lo que veía de mí en el cuadro: ése es muy tú, la naturaleza, tus flores, tus cielos.
Y la fuerza esa del color rojo, como tu temperamento, explosivo cuando te apasionas. Y ese claustro, más dificil de hacer ¿no?, pero aunque a mi no me gusten los claustros (eso dice el que comentaba), en ése hay algo que ...
bueno, que pintas bonito hasta lo que no lo es.
Y ahí estaba yo, recibiendo el regalo de escuchar que este año de esfuerzo había servido para lo más importante: conocerme mejor y más, actuar de acuerdo a ese ser natural de mí y compartirlo. No esperar nada y aceptar lo conseguido. Estoy agradecida. Feliz. Se ve en la foto.
sábado, 19 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario