Sigo con las charlas en Caprabo y la experiencia sigue siendo muy positiva. Me pasa lo que me pasa. Os cuento. En ésta no hubo tanto público. Pero es que el mismo día Caprabo también ofrecía una cata de vinos en la sala de al lado. Hasta yo me hbiera pasado a catar algo. Pero el grupo reducido fue muy acogedor y entrañable. Salvamos la dificultad de que la tecnología no funcionara y les conté de viva voz, lo que había preparado en un soporte multimedia. El texto me lo sabía de memoria, es lo que hago cada día, y las imágenes ilustrativas ... pues... le eché imaginación y las representé yo misma. Nos reímos y el chi, la energía fluyó. Lo que más me satisfizo, en estos momentos personales que atravieso, es que al acabar, varias personas me preguntaron mi nombre.
La charla trató sobre el relax que podemos obtener cuando vamos a comprar alimentos sin gluten y no convertir en stress el acto de alimentarnos.
lunes, 21 de diciembre de 2009
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